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OPINIÓN | «Las preguntas de los directorios en la pandemia», por Fernanda Hurtado

Con cualquier decisión que se tome, es crucial sopesar el impacto que ésta tendrá en la institución, sus colaboradores, la comunidad y en el país.

Una cultura de integridad reconoce el rol social de la empresa y sitúa a la persona en el centro de las decisiones y acciones empresariales. Para desarrollarla, se requiere un compromiso fehaciente del gobierno corporativo, que debe trascender a toda la organización y generar conciencia de que, con cualquier decisión que se tome, es crucial sopesar el impacto que ésta tendrá en la institución, sus colaboradores, la comunidad y en el país.

Esto es más relevante y necesario en plena pandemia donde, frente a cada decisión, lo que se debe buscar no es solo el óptimo económico, sino también el óptimo ético. Y es que la cultura de integridad es, en definitiva, el conjunto de las conductas corporativas y los valores que subyacen tras dichas conductas.

En este sentido, las preguntas que se plantean en los directorios en el actual contexto son centrales: ¿Cómo priorizar entre la salud de las personas y la continuidad operacional del negocio? ¿Cómo decidir entre reducir condiciones laborales versus desvincular colaboradores? ¿Cómo escoger quiénes podrán realizar teletrabajo y quiénes deberán seguir haciendo turnos en la compañía? ¿Cuándo comenzar un progresivo retorno a una cierta normalidad y cómo llevar esto a cabo?

«La promoción del cambio desde la empresa, partiendo desde su cultura, solo sucederá si el gobierno corporativo mira, reconoce y establece directrices y lineamientos» – Fernanda Hurtado, Gerente General de Fundación Generación Empresarial

Estas preguntas deben considerar que las empresas operan dentro de la realidad nacional y que, después del hogar, son el principal espacio de formación de la vida en sociedad y de contención y seguridad de las personas que las componen. Las respuestas a estas preguntas, a su vez, debieran tener como base los valores y principios de la organización.

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En Generación Empresarial, consultamos a nuestra base de directores y gerentes generales de grandes empresas a qué tipo de dilemas se habían enfrentado estas semanas. Tras más de 120 respuestas, un 40% había tenido que decidir quiénes podrían realizar teletrabajo y quiénes deberían seguir haciendo turnos en las operaciones; un 27% entre reducir condiciones laborales versus desvincular colaboradores; un 26% entre la protección de la salud de las personas versus la continuidad operacional del negocio; un 9% entre privilegiar las condiciones ofrecidas a colaboradores, clientes o proveedores. Un 38% nos señaló que no había debido enfrentar dilemas éticos de estas características.

Cabe preguntarse, finalmente, ¿es la empresa del siglo XXI consciente de su rol de transformador y las maneras en que ese rol se aplica en el contexto del profundo cambio que estamos viviendo? ¿Es la empresa conductora de esos cambios o simple pasajera y testigo?

La promoción del cambio desde la empresa, partiendo desde su cultura, solo sucederá si el gobierno corporativo mira, reconoce y establece directrices y lineamientos. Así le está entregando una señal contundente a toda la organización y a su entorno, sobre la importancia que el asunto tiene. Así, con su ejemplo, es capaz de influir en otros y liderar ese necesario proceso de cambio.

Fernanda Hurtado

Gerente General, Fundación Generación Empresarial

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