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Tendencias en Directorios 2026: Priorizan la IA, pero solo el 0,5% declara expertise en el tema

Por tercer año consecutivo, el Instituto de Directores de Chile (IdDC), realizó el estudio “Tendencias en Directorios” que recoge la voz de 300 directores, gerentes generales y gerentes de primera línea con reporte al directorio, representando con ello los tres ángulos desde los cuales se ejerce y se recibe la función de gobierno corporativo en las organizaciones chilenas.

La presentación del estudio contó con un panel de conversación donde participaron Antonio Gil, director y presidente del Comité de Finanzas de LATAM Airlines; Gina Ocqueteau, presidenta de SQM; y Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura.

La “inteligencia artificial, la ciberseguridad y la protección de datos” lideran con claridad la agenda prioritaria del directorio para 2026, concentrando el 20,8% de las menciones. En segundo lugar, se ubican la “innovación y la transformación del modelo de negocios”, con un 14,0%. En conjunto, estos dos ítems reúnen el 34,8% del total, consolidando el vector tecnológico como el eje más urgente de la agenda futura. A estos le siguen “cumplimiento normativo y regulatorio”, con el 11,9% de las menciones.

Sin embargo, pese a esta urgencia estratégica, la tecnología todavía no aparece como una fortaleza instalada en los directorios chilenos. De hecho, el conocimiento en innovación tecnológica, inteligencia artificial y ciberseguridad concentra apenas el 0,5% de las menciones, convirtiéndose en la competencia menos identificada por los propios directores.

Con respecto a la cifras sobre IA, Antonio Gil apunta a que “más que un tema tecnológico, se trata de cultura empresarial. Las organizaciones que no evolucionan, que siguen haciendo lo mismo que hace 10, 20 o 30 año, tienen una fecha de caducidad. Hoy, todas las empresas la tienen, de forma explícita o implícita, y si no se adaptan, esa fecha probablemente se acerque más rápido de lo esperado”.

En tanto, Gina Ocqueteau comenta que la IA es una herramienta que más que reemplazar funciones, permite integrar y cruzar grandes volúmenes de datos en tiempo real. “Mejora la calidad de las decisiones y reduce la incertidumbre. En industrias como la minería, por ejemplo, procesos que antes requerían equipos completos de personas hoy pueden ser monitoreados de manera remota, con mayor precisión y eficiencia. Y esas mismas personas pueden reconvertirse hacia funciones de mayor valor”, enfatiza.

Por su parte, Antonio Walker destaca que sectores como el agrícola, pecuario, forestal y pesquero hay un gran potencial y que exige una transformación profunda. Estamos viendo una verdadera revolución tecnológica impulsada por el cambio climático, la creciente competencia internacional y mayores exigencias de los mercados. Hoy no basta con producir, hay que asegurar calidad, inocuidad, trazabilidad y sostenibilidad. Y para eso, la tecnología, incluida la IA, es clave”, señala.

El mapa de fortalezas, en cambio, sigue dominado por capacidades tradicionales. El conocimiento de la industria y del mercado concentra el 25,2% de las menciones, seguido por el capital social y las redes de contacto (17,4%), la visión estratégica (15,7%) y la experiencia financiera (13,4%). En conjunto, estas cuatro categorías representan el 71,7% de las fortalezas declaradas, configurando un perfil directivo construido principalmente sobre experiencia sectorial acumulada, conectividad relacional y dominio de variables económico-financieras.

Frente a estos resultados, Fadua Gajardo, directora ejecutiva del Instituto de Directores de Chile, explica que “el perfil de fortalezas de los directores chilenos revela un sistema sólido para enfrentar el pasado y el presente inmediato, pero tensionado frente a las exigencias del futuro. La comparación con la evidencia global sugiere que el principal desafío no es reemplazar estas fortalezas tradicionales, sino complementarlas deliberadamente con competencias emergentes que permitan a los directorios ejercer un rol más anticipatorio, equilibrado y alineado con los estándares contemporáneos de gobierno corporativo”.

Otro hallazgo relevante del estudio es la escasa relevancia estratégica que se le otorga a la gestión de sostenibilidad. Los temas referentes a resiliencia climática, capital natural y criterios ESG se ubican en los últimos lugares, con niveles de mención que fluctúan entre 4,8% y 6,4% en los distintos rankings del informe.

“Este resultado es particularmente llamativo al compararlo con los estándares internacionales de gobierno corporativo. En los marcos de referencia de la OCDE y en los rankings globales de riesgos del World Economic Forum, el cambio climático y la sostenibilidad figuran de manera sistemática entre las prioridades de primer orden para los directorios. Su posición marginal en la agenda chilena sugiere que esta dimensión aún no ha sido plenamente internalizada como una responsabilidad vigente y estratégica, sino más bien como un tema emergente, relevante en el discurso, pero periférico en la práctica”, asegura Fadua Gajardo.

Desde su sector, Gina Ocqueteau, menciona que “el cambio climático ya no es una abstracción. Se manifiesta en la operación diaria con condiciones climáticas extremas, cambios en los patrones ambientales y nuevas exigencias en seguridad laboral. Esto obliga a adaptar procesos, tecnologías e incluso la forma en que trabajan las personas en terreno”.

Para Antonio Walker, la relación entre el sector agrícola y la sostenibilidad es relevante, ya que “Chile exporta a más de 160 países, lo que obliga a cumplir estándares cada vez más altos como la huella de carbono, huella hídrica, buenas prácticas laborales y relación con comunidades. En ese contexto, la información vuelve a ser central para competir en otros mercados”.

Cambio del rol del director

El 90,7% de los encuestados afirma que el rol del director ha cambiado en los últimos cinco años. Sin embargo, dentro de ese grupo, el 51,9% reconoce que los directorios no han adoptado las medidas necesarias para adaptarse a esa transformación. En este contexto, donde los directorios enfrentan mayores exigencias en supervisión estratégica y gestión de riesgos, esta distancia entre reconocer el cambio y actuar sobre él emerge como una de las principales alertas para el ecosistema de gobierno corporativo en Chile.

En este punto, Antonio Gil asegura que “esto se suma un entorno global cada vez más complejo e incierto. El rol del directorio es asegurar el éxito sostenido y sostenible de la empresa en el tiempo, lo que exige no solo hacer bien múltiples dimensiones, sino también estar atento a factores externos que no siempre se controlan: cambios regulatorios, tensiones geopolíticas o disrupciones en las cadenas de suministro”.

La legislación como principal motor de transformación

Consultados por los factores que han acelerado el cambio en el rol directorial, el 23,9% menciona la nueva legislación punitiva —incluyendo sanciones penales, ambientales y de libre competencia— como el principal impulsor.

Profesionalización con alto nivel de acuerdo

La necesidad de profesionalización y certificación formal de los directores registra el mayor consenso de toda la encuesta. El 79,6% evalúa con nota 6 o 7 (en una escala de 1 a 7) la urgencia de avanzar hacia mecanismos formales de acreditación y formación estructurada. De esta manera, el estudio distingue este punto como el de mayor coincidencia entre los encuestados.

En vista de los resultados, Fadua Gajardo enfatiza que estos no reflejan un escenario de crisis, sino más bien describen “un ecosistema en transición que cuenta con activos relevantes para modernizarse, como experiencia sectorial, redes de alta conectividad, conciencia diagnóstica y una creciente demanda por formación formal. Sin embargo, enfrenta brechas estructurales que no se resolverán por inercia”.

Por primera vez, el informe incorpora una comparación entre sus ediciones 2024, 2025 y 2026, lo que permite observar tendencias más allá de las fluctuaciones de un año específico. Uno de estos resultados es que la evaluación de la efectividad de los directorios chilenos se ha mantenido inalterada en 5,1 sobre 7 durante todo el período. Ni la irrupción de la inteligencia artificial, ni la entrada en vigor de la Ley de Delitos Económicos, ni la creciente presencia del crimen organizado como factor de gestión empresarial han modificado esa percepción. Más que estabilidad, la cifra sugiere una notable inercia en la forma en que se evalúa el desempeño de los directorios en Chile.

Así, el estudio de Tendencias en Directorios 2026 deja planteada la interrogante sobre si el ritmo, la profundidad y la dirección del cambio en curso son proporcionales a la velocidad y complejidad del entorno que los directorios están llamados a supervisar.

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